Exploración Material · Volumen · Cuerpo · Espacio
Mi acercamiento al trabajo escultórico comenzó dentro de la universidad, a partir de una materia que me permitió explorar la creación desde el volumen, la materia y el espacio físico. Aunque mi formación principal está ligada al lenguaje audiovisual, este proceso abrió una nueva perspectiva en mi manera de crear: me permitió entender que una idea no solo puede escribirse, filmarse o dibujarse, sino también construirse con las manos, habitar un espacio y existir como cuerpo.
La escultura me llevó a pensar la forma desde otro lugar. Trabajar con materiales, estructuras, máscaras, maquetas o piezas físicas me obligó a observar la relación entre textura, peso, escala, proporción, presencia y gesto. Esta experiencia amplió mi manera de imaginar personajes, escenarios y atmósferas, porque me hizo entender que todo objeto tiene una energía propia y que cada forma puede contar algo antes incluso de moverse o hablar.
Con el tiempo, esta exploración material comenzó a permear mi práctica multidisciplinaria. El dibujo, la escritura, el cine y la escultura dejaron de parecer lenguajes separados y empezaron a funcionar como partes de un mismo proceso creativo. Muchas veces una idea puede iniciar como una imagen mental, pasar por un boceto, convertirse en un objeto, transformarse en escenografía y finalmente llegar a una escena audiovisual.
El trabajo escultórico también me ha dado herramientas como director y escritor. Como director, me permite pensar mejor el espacio, los cuerpos, los objetos, la puesta en escena y la relación física entre los personajes y su entorno. Como escritor, me ayuda a construir mundos más concretos, personajes más visibles y atmósferas que no se quedan únicamente en lo abstracto.
Entiendo la escultura como una forma de pensamiento visual y corporal. No se trata solamente de producir objetos, sino de aprender a mirar la materia como una extensión de la narrativa. Cada volumen, textura o estructura puede convertirse en una pista sobre el universo de una obra.
Esta línea de trabajo me interesa porque conecta la imaginación con lo tangible. Me recuerda que crear también implica ensuciarse las manos, probar materiales, equivocarse, construir, desmontar y volver a levantar una forma hasta encontrar lo que la historia necesita.