¿Qué es Monkykeke?
Monkykeke nació mucho antes de convertirse en mi identidad creativa. Fue el primer personaje que inventé cuando estaba en tercero de primaria, dentro de un cómic que hice para una tarea escolar. En ese momento, el personaje estaba inspirado por el mundo visual de los juegos flash de computadora: universos extraños, personajes exagerados, humor absurdo, acción simple y una libertad imaginativa que no necesitaba explicarse demasiado.
Con el tiempo, ese primer personaje quedó guardado en algún lugar de mi memoria. Sin embargo, años después, durante el proceso de El Cuarto de Creta, el símbolo del chango volvió a aparecer en mi vida de una manera inesperada. La figura del mono, la máscara, lo animal, lo inquietante y lo absurdo regresaron como una imagen cargada de sentido. Fue entonces cuando retomé el nombre Monkykeke, ya no solo como un personaje infantil, sino como una identidad creativa capaz de reunir distintas partes de mi imaginario.
Hoy, Monkykeke representa una forma de mirar: curiosa, libre, imperfecta, emocional y un poco bizarra. Es el lugar donde se cruzan mi cine, mis dibujos, mis personajes, mis historias y mis procesos de experimentación visual.
Uno de mis proyectos más importantes alrededor de este universo es desarrollar una serie animada sobre un superhéroe fracasado en su vida personal. Un personaje que, aunque alguna vez tuvo una identidad heroica, vive atravesado por sus errores, su caos y sus contradicciones. Su vida cambia cuando su hijo, casi adolescente, llega a vivir con él. A partir de esa relación inesperada, Monkykeke comienza a enseñarle otra perspectiva de vida: más libre, más auténtica, más desordenada y quizá un poco más extraña.
La historia no trata solamente de un superhéroe fallido enseñando a su hijo a vivir. También trata de cómo, sin darse cuenta, ese hijo se convierte en una oportunidad para que Monkykeke mejore su propia vida. En medio de sus defectos, su humor, su vida loca y sus decisiones torpes, el personaje empieza a descubrir que también puede ser mentor, padre y guía, aunque no tenga todo resuelto.
Para mí, Monkykeke significa regresar al primer impulso creativo: jugar, imaginar, inventar personajes y construir mundos sin miedo a que sean raros. Es una parte de mí que nació en la infancia, desapareció por un tiempo y volvió cuando más sentido tenía. Hoy funciona como una brújula personal y artística: un recordatorio de que crear también es permitirse ser libre, imperfecto, absurdo y profundamente honesto.
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