Observación
Mi proceso creativo parte de la observación. Antes de escribir, dibujar o filmar, me gusta mirar la vida con atención, porque muchas veces es la vida misma la que entrega las historias que necesitan ser contadas. Pienso al creador como un vehículo: alguien que observa, escucha, absorbe y después encuentra una forma para dar cuerpo a ciertos personajes, conflictos, imágenes y preguntas.
Sueño y Caos
Me interesa trabajar desde el sueño, el caos y la experimentación. No busco que una idea aparezca completamente ordenada desde el inicio. Al contrario, muchas veces el primer impulso llega como una sensación, una imagen suelta, una conversación, un recuerdo, una contradicción o un sueño absurdo. Mi trabajo consiste en entrar a ese caos, observarlo desde dentro y comenzar a reorganizarlo hasta encontrar una estructura narrativa.
Escritura a Pluma
Después de la observación viene una etapa de escritura y sketching que casi siempre ocurre de manera mezclada. Escribo, dibujo, rayo, regreso al texto, vuelvo al dibujo y dejo que ambas formas se contaminen entre sí. Me gusta iniciar a pluma porque me permite un flujo libre de ideas que la computadora a veces limita. La hoja se convierte en un espacio de pensamiento: aparecen frases, tachones, dibujos, flechas, escenas, rostros, símbolos y fragmentos de diálogo.
Sketching
Aunque al principio ese proceso puede parecer desordenado, para mí es una manera de visualizar e interpretar la narrativa que está ocurriendo dentro de mi cabeza. La escritura a mano me permite pensar con el cuerpo, equivocarme más rápido, encontrar conexiones inesperadas y dejar que las imágenes aparezcan sin necesidad de justificarlas de inmediato.
Guion
A partir de ese primer caos, los dibujos comienzan a volverse más precisos y la historia empieza a tomar forma. Cuando ya existe un texto escrito a pluma, muchas veces en forma de prosa, lo reviso, lo edito y lo traduzco a una línea argumental o a un guion cinematográfico. En ese momento la intuición comienza a convertirse en estructura.
Storyboard y Arte Conceptual
Después viene la visualización. Construyo storyboards, arte conceptual, diseños de personajes, atmósferas, escenas, posibles locaciones y referencias visuales. Esta etapa me permite entender cómo se va a mirar el proyecto antes de filmarlo: qué tipo de espacio necesita, qué ritmo visual sostiene, qué colores lo habitan, qué cuerpos lo recorren y qué sensación debe dejar.
Carpeta de Producción
Cuando la idea ya tiene cuerpo, paso a la preproducción. Organizo el material en una carpeta de producción donde se muestra la visión de dirección, producción y arte. Ahí se integran referencias visuales, diseños, locaciones, actores pensados, necesidades técnicas, posibles soluciones, calendario y presupuesto desglosado. Esta carpeta funciona como puente entre la imaginación y la posibilidad real de producir.
Rodaje
La filmación es el momento donde todo vuelve a cambiar. Aunque exista un guion, un storyboard y una planeación, el rodaje siempre trae accidentes, limitantes, hallazgos y decisiones inesperadas. Para mí, dirigir también significa escuchar el caos del set: adaptarse, resolver, proteger la intención original y transformar los problemas en decisiones creativas.
Postporducción
Finalmente, en la postproducción la obra encuentra su forma definitiva. El montaje, el sonido, el ritmo, el color y la composición terminan de revelar aquello que el proyecto quería ser. Muchas veces descubro en edición nuevas capas de sentido que no estaban completamente claras en la escritura. Por eso entiendo mi proceso como algo vivo: una idea que nace de la observación, atraviesa el caos, se ordena en imágenes y vuelve a transformarse hasta convertirse en experiencia audiovisual.
Crear, para mí, es observar el mundo, permitir que sus historias me atraviesen y después construir una forma para que esas imágenes, personajes y preguntas puedan existir frente a otros.
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